Elija electrodomésticos eficientes. Sustituir los electrodomésticos de nuestros hogares por otros más eficientes no sólo supone un ahorro en las facturas, sino que se traduce en un significativo recorte en las emisiones de CO2. Y reducir las emisiones de CO2, el principal responsable del calentamiento global, es tarea de todos.
Electrodomesticos más eficientes:
Los consumidores pueden contribuir a la reducción de emisiones sustituyendo los electrodomésticos obsoletos por otros más eficientes: de esta manera no sólo ahorrarán en su factura energética, sino que los efectos de esa medida se dejarían sentir a nivel general. A esta conclusión es ala que llega el estudio “Eco Savings”, encargado por el Grupo Electrolux en 22 países europeos.
Según esos datos, el menor consumo de agua y electricidad que se consigue con un electrodoméstico más eficiente implica una reducción importante de emisiones.
En España, en concreto, la eliminación de los aparatos electrodomésticos obsoletos (con una antigüedad superior a los 10 años), y su sustitución por electrodomésticos eficientes (con una clasificación energética A o superior) supondría un ahorro anual de 1 millón de toneladas de emisiones de CO2.
El plan renove
Medidas como el Plan Renove de electrodomésticos, alentado por el IDAE con el fin de promover la sustitución de los viejos electrodomésticos por otros más eficientes, conseguirán reducir de forma significativa las emisiones a la atmósfera, lo que redundará en beneficio de todos. Infórmese en la el Instituto para la Diversificación y Ahorro Energético y en la Consejería de su Comunidad Autónoma.
Etiquetado energético:
A la hora de comprar un electrodoméstico, hay que consultar su etiqueta y elegir uno de clase A, A+ o A++, ya que consumen casi la mitad de energía que uno de clase C.
Aparentemente todos los electrodomésticos son iguales, y muchas veces la diferencia de precios entre marcas y modelos no responde a ninguna razón clara. Sin embargo, la etiqueta energética nos puede ayudar a conocer la eficiencia energética de los electrodomésticos de una forma sencilla y que permite compararlos.
El etiquetado energético de los electrodomésticos pretende mostrar al consumidor la diferencia entre los consumos de dos aparatos electrodomésticos de similares prestaciones. Una vez que hayamos identificado dos aparatos similares: dos frigoríficos de dos puertas, con la misma capacidad en el refrigerador y el congelador podremos compararlos según su etiqueta y su consumo energético anual.
Aparatos sujetos al etiquetado energético
Los aparatos que están obligados a mostrar la etiqueta de calificación energética son:
- Frigoríficos, congeladores y combis
- Lavadoras, secadoras y lavadoras-secadoras
- Lavavajillas
- Hornos
- Máquinas de aire acondicionado
- Bombillas
|
|
 |
Información que proporciona el etiquetado
La información que proporciona la etiqueta energética varía en función del aparato, en todos se muestra la clase energética pero además se dan datos específicos: consumos eléctricos, anuales, por ciclo, consumo de agua, nivel de ruido en operación, eficacia de lavado, etc.
Clasificación energética
La etiqueta energética clasifica los electrodomésticos mediante la asignación de letras y colores. Existe una lista de 7 letras y 7 colores que van desde la A hasta la G, y del verde hasta el rojo, siendo la letra A y el color verde indicativos de un electrodoméstico de máxima eficiencia y la G y el color rojo el de menor eficiencia.
Frigoríficos, congeladores y combis también disponen de etiquetado, pero en su caso existen además dos clases energéticas más exigentes, la A+ y la A++, siendo ésta última la más eficiente de todas.
Según la legislación vigente es obligatorio mostrar la etiqueta energética de los diferentes modelos de electrodomésticos en los puntos de venta de los mismos, al igual que el fabricante está obligado a facilitar esta información al vendedor.
Ejemplo de uso
A modo de ejemplo, podemos decir que el consumo energético de un frigorífico clasificado con la letra A respecto a otro de clasificación energética G, puede llegar a ser 3 veces mayor. La diferencia de consumo puede alcanzar 460 kWh/año, representando al año más de 50 euros, que se multiplican por el número de años del aparato, amortizando ampliamente la diferencia de precios entre los dos electrodomésticos.